Germán Julio Ayuque Rodríguez
Germán
En memoria · Huancavelica, Perú

/Germán Julio
Ayuque Rodríguez

26 de junio, 1968  —  28 de agosto, 2025

Economista de Huancavelica. Veinticinco años como Jefe de Almacén en EsSalud, con una honradez que dejó huella. Esposo de Lucía; padre de Karol, Jhon Angel y Roberto.

Kawsachkanmi. — sigo viviendo
desliza para recordarlo ↓
Su historia

Germán Julio Ayuque Rodríguez nació el 26 de junio de 1968, en las alturas de Huancavelica. Economista de profesión, entregó veinticinco años de su vida al servicio de los demás como Jefe de Almacén del Seguro Social de Salud — EsSalud, donde su honradez y su trabajo callado dejaron huella en todos los que pasaron por su lado.

Fue el esposo de Lucía Paucar Espinoza; padre de Karol, Jhon Angel y Roberto; y abuelo de Thyago Lyam. Partió en paz el 28 de agosto de 2025, dejando una familia que lleva su nombre con orgullo y un vacío que solo llena el recuerdo.

25
años de servicio
57
años de vida
3
generaciones
Las palabras de su hermano

«No era una puerta de madera ni de hierro, sino de luz.»

Esta mañana, cuando el reloj marcaba las seis y quince, un suave resplandor bajó del cielo. Julio, mi hermano, con una sonrisa tranquila, sintió que una puerta se abría frente a él. No era de madera ni de hierro, sino de luz.

Al otro lado lo esperaban nuestros abuelitos Santiago y Teófila, Maximiliano y Victoria, con los brazos extendidos. Atrás de ellos, como estrellas encendidas, estaba nuestro hermano José Luis y nuestros tíos Anastacio, Marta, Victoria, Feliciana, Teófila, Mauricio, entre otros, todos con la alegría de quien recibe a un viajero esperado.

Julio cruzó la puerta sin miedo, con la serenidad de quien lleva consigo recuerdos hermosos. Y al llegar, no encontró silencio, sino un coro suave: la voz de Jesús, el manto de la Virgen María, la presencia de San Juan Evangelista y el abrazo inmenso del Padre Dios.

«Julio Germán, solo cambiaste de casa. Ahora habitas en la memoria viva de todos los que te queremos.»

— Marino Ayuque Rodríguez, su hermano · 28 de agosto de 2025
La carta de su hermano

«Feliz cumpleaños, hermano Julio.»

Hace algunos años le tomé una fotografía en la puerta de la iglesia de Santa Bárbara, en Huancavelica. Ese día mi hermano Julio me llevó en su camioneta a recorrer los lugares que tanto amábamos. Dejamos el vehículo al borde de la carretera y emprendimos el ascenso, paso a paso, hasta la cumbre más alta del cerro de Santa Bárbara.

El aire se hacía cada vez más escaso, pero las ganas de llegar podían más que el cansancio. Al alcanzar la cima contemplamos, a lo lejos, la ciudad de Huancavelica extendida entre las montañas. Nos miramos, respirando con dificultad, y terminamos riéndonos como cuando éramos niños. Por un instante el tiempo retrocedió y volvimos a ser aquellos hermanos que corrían por los cerros sin imaginar lo rápido que pasan los años. Hoy entiendo que aquel día fue un regalo que la vida nos tenía reservado.

El año pasado, Julio vino a Lima para celebrar el Día de la Madre. Lo noté caminando con cierta dificultad. Le pregunté qué le pasaba y, con esa tranquilidad que siempre lo caracterizó, me respondió que estaba en tratamiento, que no era nada grave. Le creí. Compartimos un hermoso día junto a nuestra madre, nuestros hermanos y la familia, sin sospechar que esos momentos serían de los últimos que viviríamos juntos.

Un día como hoy, 26 de junio, celebrábamos un año más de su vida. Lo llamé para saludarlo por su cumpleaños, pero no contestó. Le dejé un mensaje por WhatsApp. Recién al día siguiente me devolvió la llamada. Entre risas me dijo que había estado celebrando con su familia y por eso no había podido responder. Me alegró escuchar su voz.

Dos meses después me llegó la noticia que jamás hubiera querido recibir. Mi hermano Jhon me llamó para decirme que estaban trasladando de emergencia a Julio a Lima. Vinieron días de angustia, operaciones, esperanzas y oraciones. Después de varias intervenciones fue dado de alta. Regresó a casa y parecía recuperarse. Todos creímos que lo peor había quedado atrás.

Lo visitaba con frecuencia. Conversábamos durante horas, recordábamos nuestra infancia y hacíamos planes. Soñábamos con volver a recorrer la estancia, regresar a Santa Bárbara y caminar otra vez por los caminos donde crecimos. Sin saberlo, estábamos construyendo los últimos recuerdos que compartiríamos.

Pero una mañana todo cambió. Julio volvió a recaer. Lo llevaron nuevamente de emergencia. Los médicos hicieron todo lo posible; incluso fue sometido a dos nuevas intervenciones. Sin embargo, ya no había nada que pudiera hacerse.

Mis primas Bely y Renée consiguieron que un sacerdote llegara al hospital para administrarle los santos óleos. A su lado permanecieron hasta el final su esposa Lucía, sus hijos Karol, Jhon Ángel y Roberto, y mi hermano Fredy, acompañándolo con amor hasta su último aliento.

Mientras tanto, afuera del hospital, bajo la llovizna fría de una madrugada limeña, esperábamos en silencio mi hermano Ángel, mi hermano Juan Carlos, mi primo Urbano, mi sobrino Miguel y yo junto a Teddie, mirando la puerta de emergencia con la esperanza de escuchar una buena noticia. Pero a las 6:15 de la mañana, Julio emprendió su último viaje para reunirse con nuestra abuela Teófila, con nuestras tías Marta, Victoria y Feliciana, nuestro tío Anastacio, y con mi querido hermano José Luis.

No viajé a Huancavelica para despedirlo. Muchos no lo entendieron. Pero en mi corazón necesitaba conservar la imagen de Julio lleno de vida, sonriendo en la cima de un cerro, caminando por las calles de nuestra tierra o celebrando con nosotros. Quise seguir creyendo que no se había ido del todo.

Porque hay personas que nunca se ausentan. Cambian de lugar, pero permanecen en cada recuerdo, en cada conversación, en cada paisaje que compartieron con nosotros.

Y por eso, hoy, 26 de junio, prefiero imaginar que una vez más estás celebrando tu cumpleaños rodeado de quienes amas. Prefiero pensar que sigues sonriendo con esa sencillez que te hacía tan querido, que aún caminamos juntos por los cerros de Huancavelica y que, cuando vuelva a mirar aquella cumbre de Santa Bárbara, volveré a escuchar nuestras risas perdiéndose entre las montañas.

Feliz cumpleaños, querido hermano Julio Germán Ayuque Rodríguez.— Marino Ayuque Rodríguez, su hermano · 26 de junio
Germán con su familia en las alturas de Huancavelica
Los suyos

En su tierra, con los que amó.

Sus padres
Padre
Germán Ayuque Martínez
Madre
Justina Rodríguez
Sus hermanos
Hermano mayor
Marino Ayuque Rodríguez
Hermana
Olga Ayuque Rodríguez
Hermano
Freddy Ayuque Rodríguez
Hermano
Juan Carlos Ayuque Rodríguez
Hermano
Ángel Ayuque Rodríguez
Hermano
José Luis Ayuque Rodríguez† lo esperaba al otro lado
Su familia
Esposa
Lucía Paucar Espinoza
Hija
Karol Ayuque Paucar
Hijo
Jhon Angel Ayuque Paucar
Hijo
Roberto Ayuque Paucar
Nieto
Thyago Lyam Huamán Ayuque
Su camino
1968

Nace en Huancavelica

Un 26 de junio, en las alturas.

Su familia

Se casa con Lucía

Se casa con Lucía Paucar Espinoza; llegan sus hijos, Karol y Jhon Angel.

EsSalud

Veinticinco años de servicio

Jefe de Almacén en EsSalud Huancavelica — trabajo callado, honrado.

Abuelo

Llega Thyago Lyam

Nace su nieto. Tres generaciones bajo su nombre.

2025

Parte en paz

El 28 de agosto, dejando un vacío que solo llena el recuerdo.

Recuerdos
Homenaje de EsSalud
La institución a la que entregó veinticinco años lo despidió con honores. Sus compañeros de EsSalud Huancavelica — de Patología Clínica, del Centro Quirúrgico y de toda la Red Asistencial — lo acompañaron y lo recordaron con flores, palabras y afecto.
Su voz
Un audio suyo

Un saludo, una risa, unas palabras. La familia colocará aquí su grabación.

Libro de condolencias
12 velas encendidas en su memoria

Este dolor quedó marcado en mí como una cicatriz que nunca sanará. Pero me queda la fortaleza de seguir adelante, recordando cada momento compartido, cada lección que me diste.

— Jhon Angel, su hijo

Descansa en paz, amigo mío. Que tu memoria sea una bendición para todos los que te conocimos.

— Hugo Ávila Latorre

Amigo Germán, cuánto te extrañamos.

— Carlos Carrasco
Comparte tu recuerdo

Su memoria la escribimos entre todos

¿Lo conociste? Dejá una foto y unas palabras. La familia las revisa y quedan aquí, para siempre.
Los recuerdos se publican tras la revisión de la familia.